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Carta del Presidente
UN PROYECTO, UNA ILUSIÓN
Un poco de realidad y de historia (cuerpo), y un poco de filosofía (alma). Rotary es una organización con cuerpo y alma. Una organización de alcance mundial integrada por 1,2 millones de dirigentes empresariales, profesionales y cívicos. Un Club Rotario es un Club donde se convive, se comparte y se sirve. El lema de Rotary, “Dar de Sí antes de Pensar en Sí”, refleja su objetivo principal de servicio, en la comunidad, en el lugar de trabajo, y en todo el mundo.
Los socios de los Clubes Rotarios, conocidos como rotarios, brindan servicio humanitario, promueven la práctica de elevadas normas de ética en todas las profesiones y ocupaciones, y contribuyen a promover la buena voluntad, el diálogo y la paz en el mundo.
“Hagamos los sueños realidad”, otro lema de Rotary. ¿Quién no alberga estos nobles y bellos ideales en su corazón? Rotary es un camino que nos ayuda en tan generoso y elevado empeño. No todo es miseria en el ser humano. En su corazón radica la fuerza capaz de hacer realidad esos sueños o, al menos, de encaminar nuestros pasos en esa dirección. Esto nos hace sentirnos bien; cargados de energía positiva, viendo siempre la botella medio llena, no medio vacía; comprender el entero alcance de la dignidad del ser humano, admirando, en los otros y en nosotros mismos, todo aquello de lo que somos portadores mujeres y hombres.
Nosotros no queremos ser ni olímpicos, ni marmolillos, dos modos de no ser personas de carne y hueso., sino que sentimos en nosotros mismos el íntimo deber de mejorar en la medida de nuestras fuerzas, empeño que sólo debe acabar con el último aliento. En esto radica la grandeza y auténtica dignidad del ser humano. No otra debe ser la forma de vivir, en su más auténtico y pleno sentido, la vida, que de otro modo quedaría inmóvil y muerta. Pedro Laín Entralgo en su ensayo “Toría y realidad del otro”, escribe con claridad sobre dos experiencias vitales polarmente opuestas y complementarias entre sí: la vivencia de su radical soledad (porque ser persona es poder estar metafísicamente solo) y la de su radical comunidad porque ser persona, hasta en el caso de Robinson, es estar abierto a los otros).
“El hombre es siempre un náufrago en el mar de lo que no puede y no sabe”, escribió Ortega. “Comunicación, cooperación y comunidad no son tres palabras vanas, sino tres arduas tareas. La vida del ser humano es constitutivamente problemática. Los problemas de su vivir se repiten y perduran con abrumadora monotonía. Por eso la vida del hombre es un permanente tapiz de Penélope, un constante destejer lo tejido. Más aún: un constante tejer lo que el propio ser desteje”.
“La necesidad intelectual de dar razón suficiente de nuestra convivencia con otras personas no es un problema básico de la existencia humana, pero sí lo es la operación de tratar con el otro en nuestra concreta convivencia con él”, escribe Laín. En este sentido se expresó también Santiago Ramón y Cajal, en nota manuscrita, en Madrid, el 17 de noviembre de 1922: “Todo hombre de nobles aspiraciones trabaja primeramente para vivir, después para vivir bien y luego para sobrevivir”.
En el informe “Aprender a ser”, elaborado por la Comisión Internacional para el Desarrollo de la Educación, establecida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), 1972, se dejaba claro que “ya no se trata de adquirir, aisladamente, conocimientos definitivos, sino de prepararse para elaborar, a todo lo largo de la vida, un saber en constante evolución y de `aprender a ser´”. Este cometido de “aprender a ser” es, sin duda, un cometido que dura toda la vida. Un auténtico humanismo. En esta dirección y empeño nos encontramos también, humildemente, los rotarios.
Esta filosofía de vida no podía por menos que dar lugar a más de 33.000 clubes rotarios en más de 200 países y regiones. Los clubes son, como no podía ser de otra manera, apolíticos, aconfesionales y están abiertos a todas las culturas, razas y credos. Un foro verdaderamente integrante e integrador, como bien ponen de manifiesto los proyectos de los Clubes y de la Fundación Rotaria, organización sin fines de lucro, que promueve la comprensión mundial a través de sus programas de servicio humanitario y de intercambio educativo y cultural.
El Club Rotario de Boadilla del Monte, en formación, se siente orgulloso de unirse al trabajo de miles y miles de profesionales y amigos rotarios, en todo el mundo, en el empeño de mejorarnos y mejorar el mundo que nos rodea, convencidos de la gran verdad que encierra el conocido verso de Antonio Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y en este caminar nos encontramos, con realismo, pero también con ilusión.
Boadilla del Monte, Marid, a 2 de Febrero de 2009, el Presidente
Francisco Fuentes Florido








